Saturday, July 16, 2016

Editorial 2016 - Cambio de Gobierno


”En una fecha tan importante es una tradición escuchar nuestra orquesta, la más importante de la Argentina, que además está atravesando un momento espectacular en su casa que es el CCK.”

“La cultura ayuda a transformarnos el corazón, la cabeza y las tripas. … La cultura moviliza.”
“Vivir la Argentina a través de los medios públicos es nuestra misión.”
“La transmisión en vivo será una costumbre que vamos a instalar como permanente. Para este lugar [el CCK] tenemos que construirle un valor federal y, ¿qué mejor manera de construírselo que transmitir en vivo, vía canal público, a todo el país?”

          Para la Orquesta Sinfónica Nacional, las afirmaciones de los actuales ministros del área dan lugar a la esperanza de que el proyecto de la Cultura Sinfónica en el país continúe, especialmente respecto del propósito de difusión por los medios audio-visuales. Los motivos políticos fueron pronunciados públicamente: la federalización de la acción cultural del Estado y la promoción del acceso generalizado a la cultura.
          No estaría de más subrayar alguna vez el balance positivo de esta política en números: conciertos, conferencias, exposiciones, espectáculos de cualquier índole, podrían resultar “costosos” para cierta visión crítica cuando se transfiere el presupuesto de la producción a la cantidad de visitantes in situ (que serían unos cientos o, cuando mucho, miles). Por eso, la difusión a través de los medios modernos de comunicación se sugiere también por motivos económicos, porque reduce el costo per cápita de la cultura a monedas, ya que los posibles destinatarios serían cientos de miles de hogares argentinos en caso de emisión por televisión, ni hablar del alcance ilimitado que tendría la difusión de cultura argentina a todo el mundo vía Internet. A propósito: qué pena, la oportunidad perdida de lucirse una vez más como Nación y potencia cultural de primer rango al no filmar el Concierto para Violín y Orquesta de Edward Elgar, programado a corto plazo y tocado el 1º de julio del corriente año magistralmente por uno de los concertinos de la Sinfónica, Xavier Inchausti. Lo mismo podría lamentarse respecto de las formidables interpretaciones de dos obras de grandes compositores argentinos: el Concierto nro. 1 de Alberto Ginastera para piano y orquesta, tocado por el pianista de la Sinfónica, Marcelo Balat, y el Concierto para piano y orquesta de Luis Gianneo, siendo este último un acontecimiento íntegramente argentino por contar con el joven director Mariano Chiacchiarini y el pianista Fernando Viani, la víspera del 9 de julio 2016.

          Es consabido que hay una gran cantidad de acciones culturales de calidad que no podrían ser financiadas por la venta de entradas, por lo que el mantenimiento de instituciones pilares de la cultura nacional suele estar subsidiado por el Estado, aquí y en muchos otros países.
          Los costos adicionales de documentación multimedia de conciertos sinfónicos parecerían mínimos: sólo faltaría invertir en la formación de un equipo de profesionales que sepa leer y analizar las partituras musicales con vistas a la dirección de las cámaras con un sentido artístico y didáctico. El arriba señalado balance económico justificaría la medida con creces.
          Si se ha de llegar al cyberspace, a la Nación le convendría que no sea tan sólo por medio de las grabaciones clandestinas que suelen hacer hoy en día – infaliblemente – algunos entusiastas en el público con sus smartphones. Una difusión profesional “habitual y permanente” (H. Lombardi) del Estado Nacional podría orientarse en  organismos que ya durante años han adquirido gran destreza en este tipo de producción. Se consideró sugerir a las autoridades una consulta a los productores de la Digital Concert Hall de la Orquesta Filarmónica de Berlín/Alemania. La Embajada de Alemania ya ha colaborado con el CCK en “La noche de la filosofía”. Quizás podría ser consultada también en este asunto.

          La consideración del Ministro de Cultura P. Avelluto está en sintonía con la opinión pública reflejada en todos los medios y la cosecha de tan positivas críticas musicales de la Sinfónica de los últimos tiempos. Tiene una lógica ineludible que los integrantes de la  Orquesta Sinfónica Nacional habiten al Auditorio Nacional (la Sala Sinfónica del CCK) con la misma naturalidad con la que los Diputados habitan al Congreso de la Nación, el staff de profesionales de la salud pública los hospitales nacionales y cada cuadro de futbol su cancha. Ahora: ¿Qué es habitar en el sentido real y práctico? Los integrantes de la Sinfónica sí tienen acceso a la sala de ensayos del tercer subsuelo y a la Sala Sinfónica (la Ballena); pero aún no tienen un lugar donde colgar sus abrigos. La rutina laboral de orquestas demanda también derecho de piso en algunos habitáculos acustizados y atemperados de vestuario para guardar los instrumentos, herramientas y ropa de trabajo, para el precalentamiento, estudio personal y ensayos parciales, que estén equipados con sillas, atriles, lockers y mesas. Y una cafetería. Eso es estándar. Todos los centros culturales con salas de concierto en el mundo tienen todo eso.
          En caso de recibir a orquestas o conjuntos que vienen de visita, la orquesta residente comparte estos espacios con sus pares y juega eventualmente el rol de anfitrión. A menudo, de estos encuentros entre colegas nacen amistades y enlaces profesionales artística y académicamente fructíferos. Eso también forma parte de las ventajas de tener una sede.
          Faltaría el equipamiento y la puesta en funcionamiento de los camarines acustizados del primer piso del CCK, proyectados por los arquitectos para cumplir exactamente los fines arriba señalados.
          Y la cafetería.

          Más notoria aún es la falta de instalaciones para la gestión administrativa. Tomemos como ejemplo a la figura del Coordinador General y Programador Artístico de la Sinfónica Nacional, Ciro Ciliberto, el responsable de aprox. 500 producciones de la Sinfónica en los últimos 15 años, el que organiza las aprox. 30 producciones anuales de la Sinfónica en el CCK, músico, diseñador de proyectos culturales y académicos, conocedor de todas las complejidades de la APN, interlocutor de los artistas invitados nacionales y extranjeros, durante más de una década mano derecha del maestro P. I. Calderón (actualmente Director Emérito), hoy trabajando en equipo con la Comisión Artística de la orquesta (compuesta por los concertinos y destacados integrantes de la misma), diplomático, mediador, negociador, bombero de incendios chicos y medianos y… hombro para algún u otro músico extenuado que eventualmente le llora sus penas. Resulta que este hombre hasta hoy no tiene asignada una oficina en el CCK, ni siquiera un escritorio. Administra gran parte de la suerte del mayor elenco artístico estable de la Nación desde su teléfono celular particular. Ya que lo necesitamos cerca, queda descartada la oficinita de 10 m2 que comparten varios elencos de la Nación en el piso 11 del Teatro Nacional Cervantes, a 2 km de los acontecimientos gestionados por él.
          Cabe mencionar que la falta de integración laboral arriba señalada se extiende de manera similar al staff de técnicos y encargados del archivo musical de la orquesta, cosa difícil de entender teniendo en cuenta los 110.000 m2 que abarca el CCK.

          Por último, el año pasado el diario Clarín tenía fundamento para lamentar la demora de pago a artistas invitados de la temporada sinfónica. Lo que irrita es que el problema persiste. Destacados artistas invitados de las temporadas 2015 y 2016 aún están esperando sus honorarios.
          Los instrumentistas que ganaron en noviembre 2015 en toda regla el concurso internacional de oposición y antecedentes para cargos vacantes en la Sinfónica (entre ellos el arriba mencionado Xavier Inchausti que prestigió en el 2015 la orquesta y el CCK con su interpretación del Concierto para violín y orquesta de Jean Sibelius, expuesta en Internet) igualmente siguen esperando el pago de sus haberes.


Friday, May 29, 2015

Nuestra Ballena querida


“La cultura es trabajo, no es esparcimiento o divertimento solamente.”
(Palabras del discurso de la Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner en oportunidad de la inauguración del Centro Cultural Kirchner el 22 de mayo 2015).

Al final, el trabajo da sus frutos y los logros culturales a festejar en estos días de mayo 2015 son trascendentes. Vamos por orden cronológico:
Desde el inicio del proyecto de un centro cultural nacional en el Palacio de Correos, los integrantes de la Orquesta Sinfónica Nacional siguieron el desarrollo del mismo con suma atención. A fines del 2007, cuando los arquitectos proyectistas, ganadores del Concurso Internacional de Anteproyecto, estaban en el piso 6 del edificio abocados a la tarea de elaborar los planos detallados de su visión, los integrantes de la Sinfónica Nacional se pusieron a disposición de ellos y de los funcionarios del Estado encargados, para aportar conocimiento y criterios específicos a la planificación de lo que – con toda seguridad – llegaría algún buen día a ser su sede: la Ballena Azul en el Centro Cultural del Bicentenario, hoy, por Ley Nacional, denominado Centro Cultural Kirchner – CCK.

Cuando se habla de un cambio cultural en estos años en Argentina, a los integrantes de la Sinfónica se les hizo palpable lo que comenzó en aquel momento y que quizás supera incluso las más esmeradas interpretaciones musicales: una experiencia de participación ciudadana ejemplar.
Desde el primer día, los arquitectos y funcionarios (luego también los encargados de las empresas constructoras) nos recibieron con gentileza y respeto. Rápidamente convencidos de la legitimidad de nuestro deseo de colaborar, nos incorporaron al equipo. El trabajo conjunto tomó su curso a lo largo de los siguientes años hasta la inauguración del CCK, reinando siempre una atmósfera de entusiasmo, optimismo, alegría, compromiso, cordialidad y eficiencia. Esa manera de trabajar en sí misma constituye un ideal cultural logrado: gobernantes y trabajadores colaborando con confianza mutua y escasa visibilidad de jerarquías en un proyecto para el beneficio comunitario.
Gracias por la experiencia.

En una especie de cuarto intermedio, en diciembre 2011, cercano al cumpleaños 63 de la Sinfónica, los representantes del Estado Nacional tuvieron la amabilidad de auspiciar el pre-estreno de un documental sobre la orquesta en el hall de entrada del Correo, acondicionándolo especialmente - en medio del tumulto de la construcción – para este evento.
Gracias, nuevamente, por el gesto.

Y finalmente, el 24 de mayo 2015, vimos el concierto de inauguración.
Para muchos espectadores, ya la entrada de la Orquesta Sinfónica Nacional a su escenario fue un espectáculo memorable. La armonía y visible funcionalidad de su diseño le imprimió a la primera aparición de la orquesta y a la ceremonia del habitual saludo al público un sello de orden, seriedad y conmovedora belleza escénica. El aplauso frenético ya en ese instante se debió probablemente a una íntima sensación de orgullo ciudadano del público, de verse reflejado con tanta dignidad en esta imagen de bella formación de un conjunto de personas, profesores músicos de la selección nacional.

¡Cómo puede mejorar la vida una infraestructura espléndida!

Las virtudes de esta sala se revelan también en la experiencia vivida por los músicos en el escenario. La funcionalidad de su relieve y la excelente acústica aumentan la sensibilidad de percepción, de comunicación entre las partes y la curiosidad por hasta dónde cada uno puede arriesgar la entrega al conjunto y al público. Pues de eso se trata para los artistas de escenario: abrirse hacia adelante y arriba y desparramar torrentes de vitalidad y de afecto, generosos al máximo y a la vez vulnerables al máximo…

Qué suerte entonces que el vientre de la Ballena resulte ser un sitio acogedor, protector y estimulante al máximo.
La sensación corpórea al tocar es la de poder crecer y expandirse, de liberación de preocupaciones y de invitación a una entrega total y alegre. Probablemente no hayamos descubierto todavía el pleno potencial de este espacio. Cuando se dice que cada músico toca su instrumento, y que la orquesta es un gran instrumento en las manos de un hábil director, podemos concluir ahora que la Ballena resultará con toda seguridad un gran instrumento para cualquier conjunto musical que actúe en ella, un Stradivarius entre las salas de concierto del mundo.

Con toda seguridad, entre las etapas de refinamiento sonoro durante su ciclo principal de conciertos, la Sinfónica va a salir y marchar tierra adentro, para predicar las partituras de Beethoven, Shostakovich, Ginastera, Piazzolla y tantos otros creadores consagrados también en lugares remotos de la República Argentina, sus integrantes siempre entregándose con convicción y amor al público, sea en salones de clubes de barrio, polideportivos o iglesias. Pero ¡que felicidad más reconfortante saber que después volveremos a encontrarnos en el vientre de la Ballena!, para continuar el trabajo de purificación artística e iniciar pronto la emisión de grabaciones televisivas, producidas bajo las circunstancias infraestructurales más estimulantes que uno pueda desear.
Gracias por darnos nuestra sede.







Sunday, July 06, 2014

Sigan a la Ballena


Con el cambio de la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación al rango de Ministerio de Cultura, el actual gobierno ha dado un paso clave para afrontar los desafíos que plantea la pronta puesta en funciones del Centro Cultural Presidente Néstor Kirchner.
Dicho Centro Cultural será el punto central de referencia para el ejercicio del Plan Nacional de Igualdad Cultural, del que participarán, naturalmente, los organismos artísticos nacionales.

El compromiso de los integrantes de la Orquesta Sinfónica Nacional con su público en todo el país se manifiesta en su trayectoria, rica en iniciativas genuinas en pos de la difusión de la música nacional e universal, también en lugares y circunstancias no típicas. La promesa de una sede propia con instalaciones de tecnología moderna de grabación, edición y difusión, ha generado, muy desde el inicio del proyecto, muchas expectativas e iniciativas en la orquesta. Lo comprueban cartas de la comisión artística del conjunto a las autoridades nacionales (*1), el seguimiento del proyecto en el respectivo rubro de su red de blogs, y especialmente la sustanciosa participación de la orquesta en cuestiones de la configuración arquitectónica del escenario de la Ballena Azul y de las zonas adyacentes del área musical en general.

Para la Sinfónica ha sido un gesto muy alentador que la flamante Ministra de Cultura Teresa Parodi, junto con una comitiva de sus más cercanos colaboradores (2*), nos haya visitado en nuestro actual lugar de ensayos, el piso 11 del Teatro Nacional Cervantes.
La visita coincidió con la preparación de un programa de música latinoamericana. Después de la presentación y bienvenida a cargo de nuestro concertino Luis Roggero, y la entrega de obsequios simbólicos (material impreso de información histórica sobre la Sinfónica y un ramo de flores) a la funcionaria, ésta habló a la orquesta, todo su personal artístico, técnico y administrativo presente.
En sus palabras aludió a la importancia de la cultura en toda su diversidad para la construcción de la Nación, las implicancias de la jerarquización del área de cultura en el Estado, el propósito del gobierno de la más amplia difusión de los bienes culturales y el futuro de la Sinfónica como orquesta residente en la Ballena Azul. Expresó con palabras cálidas su afecto y respeto por la Sinfónica Nacional, palabras acogidas con especial gratitud y aplausos por parte de los colegas músicos, ya que la Ministra goza en el ambiente musical de altísima estima y gran respeto por su propia trayectoria artística. Como tareas inminentes mencionó a continuación el arduo trabajo que implica la conversión de una Secretaría del Estado a Ministerio, la necesidad de llevar a buen puerto algunos asuntos pendientes de aquélla y la de crear nuevas estructuras administrativas modernas y ágiles para futuras gestiones, como sería, entre otras, la planificación de la acción cultural para la inauguración del CCK prevista para el próximo año. Dejó explícitamente en claro que su gestión – a pesar de ser limitada por lo pronto al año y medio restante del período del actual gobierno- se esforzaría en avanzar lo suficiente en los propósitos políticos mencionados “para que ya no haya luego opciones de dar marcha atrás”.
El encuentro terminó en la más bella armonía. Largo aplauso. El concertino y delegados de la orquesta formularon palabras de agradecimiento y de compromiso con los desafíos venideros.

No está demás subrayar este agradecimiento generalizado ya por el gesto de la Ministra en sí. Hasta donde llega la memoria de los colegas, nunca antes ocurrió que una máxima autoridad del área se haya acercado a la orquesta para tramar una relación personal con el conjunto, proyectando “en vivo y en directo” un compromiso compartido.
Quedó la sensación de que esta vez realmente podría abrirse una nueva etapa de diálogo entre la Sinfónica y las autoridades, que abarque las cuestiones políticas, artísticas, técnico-administrativas y gremiales a resolver en forma conjunta.
Las tareas pendientes no son pocas:
En lo técnico-administrativo: cancelación de algunas deudas relativas a servicios devengados en el área; habilitación de estructuras administrativas y de gestión para la planificación plurianual de temporadas, compromisos formales con artistas invitados, servicios afines, etc.; renovación del stock de instrumentos musicales; renovación del stock del archivo musical; provisión de tecnología y recursos humanos para la producción sistemática de contenidos multimedia, etc.
En lo artístico: planificación de temporadas sinfónicas adaptadas a las enormes posibilidades de producción y difusión del nuevo Auditorio Nacional, la Ballena Azul.
En lo gremial: la participación de la orquesta en todos los procesos mencionados.
En lo político-gremial: negociar las pautas, los reglamentos y las modalidades operativas vinculadas con la práctica de producciones multimedia, tanto en el ejercicio de derechos de propiedad intelectual (de intérpretes) como en las garantías de de control y calidad; resolver cuestiones pendientes de las últimas paritarias.

Y ya que esto es la página de un gremio, cabe mencionar la cuestión de la jerarquía salarial. El Estado Nacional tiene grandes propósitos con su Orquesta Sinfónica. No debería permitir más la fuga de valioso personal artístico. Un profesor músico en la Orquesta de la Provincia de Mendoza gana actualmente 59% más que su par en la Sinfónica Nacional, que aporta el doble en cantidad de producciones anuales. La Orquesta Sinfónica Nacional, la primera orquesta del país, es actualmente la décima en cuanto al salario de sus profesionales.

Pronto, la Ballena Azul va a surcar los mares de la cultura sinfónica. Las grandes orquestas de todo el mundo van a querer presentarse en ella. Ella marca el camino.
Hay que ponerse a la altura de las circunstancias.
¡Sigan a la Ballena!



*1

*2
También presente, entre otros: Rodolfo García (Director Nacional de Artes), Sebastián Schonfeld (Secretario de Gestión Cultural), Verónica Fiorito (Jefa de Gabinete)





Sunday, December 16, 2012

Editorial 2012 - EL SENTIDO COMÚN DECRETA...


Orquesta Sinfónica Nacional

Proyecto de decreto

Instruméntese el engranaje entre el Plan Nacional de Igualdad Cultural y la labor de la Orquesta Sinfónica Nacional

Bs. As., 24/12/2012

VISTO

el Decreto 345/2012 del 12/3/12 – Plan Nacional de Igualdad Cultural, el Decreto Nº 835/2011 – Creación de una base de datos de contenidos musicales argentinos; el Decreto 973/2008 - Convenio sectorial Orquestas, Coros y Ballet; la Ley 24.269 publicada el 15/12/93 – Ratificación de la Recomendación Relativa a la Condición de Artista, aprobada por la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas; el Decreto 745/88 – Derechos adquiridos de la OSN; la Ley 11.723 30/09/33 – Derechos intelectuales de ejecutantes musicales sobre grabaciones, entre otros; el Decreto N° 35.879 – Bs.As., 20/11/48 - Fundación de la Orquesta Sinfónica del Estado

CONSIDERANDO:

Que un deber fundamental del Estado consiste en procurar que las instituciones culturales puedan desempeñar plenamente su función de proveedores de contenidos;

Que un nivel de excelencia de las instituciones culturales nacionales es de interés nacional;

Que las instituciones culturales del Estado Nacional tendrían que atraer en cada disciplina a los mejores recursos humanos disponibles en el país en cuanto a talento, formación e idoneidad;

Que el Estado Nacional tendría que prevenir la emigración de recursos humanos valiosos y procurar tanto la repatriación parcial o integral de trabajadores culturales argentinos, como la presencia habitual de grandes figuras argentinas en las programaciones artísticas;

Que la participación de grandes directores y solistas - nacionales e internacionales - en las programaciones de la ORQUESTA SINFÓNICA NACIONAL  representan un estímulo artístico notable para dicho conjunto y un enriquecimiento cultural en general;

Que la excelencia artística que puedan alcanzar los organismos musicales depende en gran medida de su jerarquía salarial;

Que la Orquesta Sinfónica Nacional - que fue fundada para actuar como la encargada de afianzar el temperamento musical innato en la espiritualidad latina y, por ende, en el sentimiento popular argentino, además para proporcionar a directores, compositores y ejecutantes argentinos la oportunidad de llegar a grandes y pequeños auditorios de todas las regiones con la interpretación de los clásicos de la música y de los creadores autóctonos, además para constituir el diapasón de universal resonancia que nuestra música requiere y brinda- conforma una institución necesaria a la enseñanza y consolidación de la cultura artística del pueblo argentino;

Que la cultura es un vector primordial para el afianzamiento de vínculos entre las naciones latinoamericanas y el desarrollo de distintas formas de integración económica, social y política, lo que obliga a considerar estratégica la construcción de una industria cultural con el objetivo de generar empleo, inclusión social y la densificación de cadenas de valor, potenciando así las complementariedades culturales y productivas;

Que el amplio movimiento de orquestas infanto-juveniles en el país y en el continente crea no solamente un nuevo público sensibilizado para los tesoros culturales de la música universal, sino también un contingente de jóvenes instrumentistas cuyos exponentes más talentosos y mejor formados aspiran naturalmente a la posibilidad de ejercer su vocación en la adultez, mediante desempeño profesional en las respectivas instituciones culturales del país;

Que, en cuanto al nivel artístico, la institución ORQUESTA SINFÓNICA NACIONAL debería representar una meta profesional para la juventud musical del país;

Que el intercambio cultural internacional en general, el ejercicio y la recepción global y compartida de las expresiones artísticas de toda índole representan por excelencia comunicación y coexistencia pacífica entre los pueblos;

Que acciones culturales a tomar, que ayuden a profundizar la identidad cultural argentina e incrementar la calidad de las acciones artísticas, requieren planificación a futuro y programación de compromisos que respeten los plazos propios de cada género, y, en consecuencia, garantías presupuestarias plurianuales;

Que se debe reconocer que la vinculación entre la cultura y el desarrollo económico y tecnológico es condición indispensable para propiciar la igualdad de oportunidades en la producción, el acceso a los bienes y servicios culturales;

Que las producciones culturales se encuentran afectadas por el acceso a las nuevas tecnologías y el desarrollo de infraestructura, no sólo en cuanto a su producción, sino también en cuanto a su distribución;

Que se tuvo en cuenta que los desafíos en materia de infraestructura, tecnología y conectividad que se presentan en las sociedades modernas impactan sobre la producción cultural creando nuevas formas y lenguajes, generando la necesidad de contar con políticas públicas que tiendan a crear las condiciones para alcanzar un espacio público, dinámico y plural en el acceso a la cultura, a la infraestructura y a la comunicación, con el objetivo de minimizar la brecha digital, incorporando las nuevas tecnologías a los procesos productivos, el intercambio comercial, el desarrollo de las industrias culturales, en pos de avanzar en la construcción colectiva que se propicia en las políticas ya existentes;

Que el Plan Nacional de Igualdad Cultural concibe el acceso a la información y a la cultura como derechos fundamentales para el desarrollo pleno de los ciudadanos y reconoce el rol estratégico que cumple la cultura asociada a las nuevas tecnologías como generadora de inclusión social, la creación de empleo y el desarrollo de la Nación;

Que dicho Plan, que se propicia en la presente medida, tendrá como ejes estratégicos: la integración digital de espacios culturales a través de la red federal de cultura digital; la infraestructura asociada a la preservación, revalorización y ampliación del patrimonio cultural; la promoción y el estímulo a la innovación en las artes y las industrias culturales, su desarrollo e implementación; la producción y circulación de bienes artísticos y culturales;

Que las instalaciones del CENTRO CULTURAL BICENTENARIO en el edificio del Palacio de Correos y Telecomunicaciones de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tendrían que adecuarse a las necesidades de la producción de contenidos culturales de calidad en formato digital-multimedia.

Que debería establecerse una estrecha colaboración entre arquitectos, maestros de obra y artistas, a fin de definir una estética y funcionalidad de los espacios en cuestión que responda a las exigencias de la comunicación y contribuya eficazmente al establecimiento de nuevas y verdaderas relaciones entre el público y su marco de vida;

Que debería tomarse en consideración, en lo que atañe a los locales donde trabajan los artistas, y velando por la salvaguardia del patrimonio arquitectónico y la calidad del medio ambiente y las normas relativas a la higiene y la seguridad, los problemas específicos de los artistas al aplicar los reglamentos sobre acondicionamiento de los locales en interés de la actividad artística;

Que resulta necesario poner en funcionamiento el CENTRO CULTURAL DEL BICENTENARIO, en el edificio antes citado, como punto de referencia del PLAN NACIONAL IGUALDAD CULTURAL y sede de la COMISION DE PLANIFICACION Y COORDINACION ESTRATEGICA DEL “PLAN NACIONAL IGUALDAD CULTURAL”, orientando las políticas públicas hacia la creación de plataformas de intercambio y encuentro de propuestas estéticas, que garanticen la pluralidad de diálogo y la democratización en el acceso a los bienes culturales.

Que resulta necesario desarrollar, implementar, coordinar y administrar las tareas atinentes a la gestión cultural del CENTRO CULTURAL BICENTENARIO, incluyendo la acción cultural y la producción de contenidos en formato digital-multimedia de la ORQUESTA SINFÓNICA NACIONAL como orquesta residente del AUDITORIO NACIONAL de dicho centro cultural;

Que en el marco del Plan Nacional se desarrollará el Banco de la Música en Red, el cual se incorporará al BANCO AUDIOVISUAL DE CONTENIDOS UNIVERSALES ARGENTINO (BACUA), declarado de interés público por el Decreto Nº 835/2011, con el objetivo de crear una base de datos de contenidos musicales argentinos para fomentar la producción, difusión, disfrute y consumo musical nacional a nivel local, regional e internacional.

Que el desarrollo técnico de los nuevos medios de comunicación y de reproducción y de las industrias culturales implica la necesidad creciente de cuidar los derechos de los intérpretes y ejecutantes sobre la difusión de sus grabaciones, tal como lo estipula la Ley 11.723 y normas similares posteriores.

Que el vigor y la vitalidad de las artes dependen entre otras cosas del bienestar de los artistas, como individuos y como colectividad;

Que la profesión de artista debería estar rodeada de la consideración que merece y que sus condiciones de trabajo y de empleo deberían ser tales que los artistas pudieran consagrarse plenamente a sus actividades artísticas si así lo desearan;

Que resulta deseable otorgar a los artistas un reconocimiento público en la forma en que mejor convenga a su medio cultural respectivo y, cuando todavía no existe o resulte insuficiente, crear un sistema que pueda dar al artista el prestigio al que tiene el derecho de aspirar;

Que resulta recomendable estimular la participación de los artistas en la restauración, conservación y utilización del patrimonio cultural en su más amplio sentido y proporcionarles los medios de transmitir a las generaciones futuras los conocimientos artísticos de los que son depositarios;

Que resulta recomendable asociar a los artistas a la elaboración de las políticas culturales locales y nacionales, destacando de esta manera su importante contribución, tanto en lo que respecta a su propia sociedad como en la perspectiva del progreso general de la humanidad.

Que el Poder Ejecutivo debería esforzarse por tomar las medidas adecuadas para tener en cuenta la opinión de los artistas y de las organizaciones profesionales y sindicales que los representan, y por tomar las medidas necesarias para que los artistas y sus organizaciones participen en las deliberaciones, en la toma de decisiones, y luego en la aplicación de las medidas encaminadas.


Por ello,

EL SENTIDO COMÚN

DECRETA:

Artículo 1º - Créese la INTENDENCIA del CENTRO CULTURAL DEL BICENTENARIO, unidad administrativa moderna y eficaz para idear, planificar, coordinar y realizar las acciones artísticas y culturales que tengan a dicho centro cultural nacional como punto de referencia.

Art. 2º - Procúrese que los trabajadores culturales de cada área tengan participación en la delineación de políticas culturales y en la programación de acciones culturales y producciones, sea por convocatoria de representantes artísticos y/o técnicos reconocidos o por medio de las representaciones sindicales.

Art. 3º - Instrúyase al Jefe de Gabinete de Ministros para que disponga los ajustes necesarios, en el Presupuesto de la Administración Pública Nacional, a efectos de atender los requerimientos de una planificación plurianual de acciones culturales y de producción de contenidos, poniendo las herramientas presupuestarias a disposición de la INTENDENCIA del CENTRO CULTURAL DEL BICENTENARIO del Art. 1 de la presente norma, que, a su vez, atienda los requerimientos de los organismos oficiales que figuren como módulos operativos de la misma.

Art. 4º - Procúrese que la ORQUESTA SINFÓNICA NACIONAL, como módulo operativo en la órbita de la INTENDENCIA del CENTRO CULTURAL DEL BICENTENARIO, cuente con las previsiones presupuestarias adecuadas para planificar plurianualmente sus temporadas y liquidar directamente sus compromisos con artistas invitados y otros prestadores de servicios según los usos y costumbres habituales del género, debiendo la rendición de gastos directamente a las oficinas competentes de la Auditoría Nacional.

Art. 5º - Encárguese a los programadores de las temporadas musicales y de las producciones multimedia la frecuente contratación de grandes maestros argentinos, directores y solistas, aunque se encuentren dispersos en el mundo.

Art. 6º - Encárguese a los programadores de las temporadas musicales y de las producciones multimedia la frecuente contratación de grandes maestros extranjeros, directores y solistas.

Art. 7º - Procúrese que el sueldo de los profesores músicos de la ORQUESTA SINFÓNICA NACIONAL no sea menor que el mejor sueldo que se pague en el país a los integrantes de otros conjuntos del género.

Art. 8º - Procúrese que las instalaciones de equipos de grabación multimedia garanticen la mejor calidad de producción de archivos digitales, incluyendo la cantidad necesaria de micrófonos de última generación y la puesta de cámaras en todos los puntos deseables en cuanto a los ángulos de visión.

Art. 9º - Acuérdese en paritaria un complemento salarial que cubra de manera global los derechos intelectuales de los profesores músicos respecto de todas las grabaciones de audio u audio-visuales que se realicen.

Art. 10º – Créese el cargo de Director de Grabación Audiovisual que tenga a su cargo la preparación, supervisión y edición de grabaciones multimedia de conciertos y producciones de la ORQUESTA SINFÓNICA NACIONAL, en colaboración con el personal técnico y administrativo que forme el Departamento de Documentación Multimedia de los organismos artísticos del Estado Nacional.

Art. 11º - Prevéase y supervísese, con la participación de los integrantes de la ORQUESTA SINFÓNICA NACIONAL, todas las instalaciones arquitectónicas y tecnológicas del CENTRO CULTURAL DEL BICENTENARIO que tengan vínculo alguno con la labor artística y el normal desenvolvimiento de grandes conjuntos instrumentales, como son, además de los ya mencionados equipamientos de grabación: el diseño funcional del escenario, la funcionalidad de los espacios adyacentes para ensayos/ estudios/ precalentamiento/ depósito de efectos personales de los músicos/ descanso, además accesos, vías de transporte, etc.; inclúyase a dicha previsión/supervisión los espacios destinados a depósito de instrumentos y de utilería, talleres y estar del personal técnico, archivos musicales con su respectivo equipamiento de digitalización, oficinas administrativas, camarines, despacho-camarín del Director etc.

Art. 12º - La ORQUESTA SINFÓNICA NACIONAL queda exceptuada de las normas vigentes sobre el congelamiento automático de cargos en el Estado Nacional.

Art. 13º – Convóquese a los organismos musicales una vez por año a reuniones paritarias, con trato diferenciado, para negociar las condiciones de trabajo que no puedan ser abarcadas por las paritarias generales de la Función Pública, sea por la naturaleza específica de las tareas artísticas, las características de los escalafones especiales o por cualquier otro motivo que pueda surgir.

Art. 14º - Acuérdese próximamente en reuniones paritarias las pautas que son de orden del día: la jerarquía salarial según Art. 7 de la presente norma; la remuneración de la entrega global de derechos intelectuales sobre grabaciones dentro de las futuras rutinas de producción de contenidos digitalizados según Art. 9 de la presente norma; el reconocimiento facilitado de títulos extranjeros para el “adicional salarial por mayor perfeccionamiento artístico” o, en su defecto, la recuperación del título de “Profesor Superior de Orquesta” según Decreto 745/88; el “adicional por higiene psico-física profesional” según el Acta complementaria del convenio sectorial del 16/08/07; la restitución de la 4% de diferencia salarial entre categorías y demás pautas por el estilo…

Art. 15º - Comuníquese, publíquese, archívese… y ¡cúmplase!... sobre todo, ¡cúmplase!

Alberto Gómez. – Helios Garcías. – Patricio Cosentino.
(Delegados de la Orquesta Sinfónica Nacional)


Saturday, October 08, 2011

Sobre planificación y rendimiento institucional

         
          Cuando se habla de sinergia en un contexto político-social (o también empresarial), se hace a menudo referencia al ejemplo de una orquesta sinfónica en acción. No hay actividad concertada de grandes conjuntos de personas que deje ver con más claridad el fenómeno de que un trabajo coordinado puede resultar algo más que la suma de aportes individuales.
          El organismo artístico “Orquesta Sinfónica Nacional” de Argentina integra105 instrumentistas profesionales, más un director. Este conjunto funciona – en un plano simbólico – como un Estado Nacional ideal: las 106 individualidades fuertes se someten a la idea de un proyecto en común; cada uno tiene su lugar y su responsabilidad; en la labor diaria se combina disciplina con flexibilidad, sabio gobierno con auto-organización colectiva, libertad de expresión con obediencia a la ley (la partitura). Durante la acción, los integrantes saben de dónde vienen, perciben con simpatía crítica cómo suena la cosa de momento a momento y se proyectan hacia el mejor desenlace posible.
          El efecto ideal de la mencionada sinergia se da cuando todos los participantes tiran de la misma cuerda. Resulta además, que una temporada de la Sinfónica depende en buena medida de la Secretaría de Cultura de la Nación y cabe señalar aquí que algunas de sus dinámicas burocráticas siguen sin estar a la altura de las necesidades del género, de la ambición artística de la orquesta y de las buenas costumbres internacionales en el área.
          Hablando en general: para un país que busca realizar un modelo, lo más lógico sería que lo promocione culturalmente. Para cualquier utopía, la cultura es un factor clave. Es absolutamente imprescindible proyectar con visión y competencia hacia el futuro, incluso lejano. Sin embargo, los mecanismos de gestión en nuestra Secretaría de Cultura parecen estar diseñados para administrar sobre todo hacia atrás. Se agotan en la torpe liquidación de lo devengado, término técnico empleado para designar lo realizado según una mezquina proyección cultural trimestral o – cuando mucho – anual. Este es el máximo horizonte del proyecto cultural de la Nación: el año fiscal.
          Sólo una planificación plurianual puede permitir aprovechar al máximo la institución Orquesta Sinfónica Nacional: su potencial, su capacidad artística, y su efecto socio-cultural de largo alcance.
          Hay que erguir un repertorio sinfónico con criterio didáctico, operativo y artístico; hay que reservar materiales de partituras en tiempo y forma, revisarlas y distribuirlas; hay que planificar tiempos de ensayo prudentes; hay que contratar a solistas y directores, que puedan aportar al crecimiento artístico del conjunto; hay que cumplir los contratos; hay que poner en condiciones los lugares de presentación; hay que mantener el máximo nivel de ejecución en conciertos ante el público nacional e internacional; hay que grabar y difundir – todo eso serviría al enriquecimiento espiritual y al orgullo del pueblo argentino, y también a la digna representación del país ante la mirada del mundo. Así se lo imaginaron los fundadores.
          Planificar a futuro implica en este rubro comprometerse mediante contratos escritos y con mucha anticipación (1 – 3 años) con artistas a invitar. A veces es necesario hacer depósitos de pagos para prestadores internacionales de servicios (p.ej. algunas editoriales), etc. La Secretaría de Cultura no emite contratos escritos ni hace depósitos anticipados de pagos. La realidad cotidiana es una eterna improvisación que suele crear más problemas que soluciones. Proyección cero.
          Por otra parte, es sorprendente es que el mismo Estado Nacional invierte en este preciso momento en un Centro Cultural Nacional de espléndidas dimensiones y características. Su núcleo será la “Ballena Azul”, Auditorio Nacional y futura sede de la Orquesta Sinfónica Nacional.
Eso sí es proyección a lo grande.
A este espacio hay que llenarlo con la mejor cultura sinfónica argentina.
A esta acción cultural hay que administrarla como corresponde.

          Aún está pendiente una importante tarea: crear la estructura administrativa para el Centro Cultural Bicentenario, para la “Ballena Azul” y su aprovechamiento por la Sinfónica Nacional como orquesta residente. Una estructura administrativa que cuente con profesionales a cargo, con fondos garantizados para varios años en adelante y competencia para contrataciones y liquidaciones en su área. Sin este trabajo, seguiremos hablando de modelos utópicos y admirando modelos culturales logrados lejos de nuestro suelo.

Friday, November 12, 2010

Editorial 2010 - El público sinfónico

           
            El cambio de autoridades en la Secretaría de Cultura de la Nación en julio del año pasado fue un paso en la dirección correcta: la Orquesta Sinfónica Nacional pudo volver a presentar el gran repertorio sinfónico, generalmente en el Auditorio de Belgrano, siempre colmado. La crítica especializada dio testimonio (*-*-*) del constante nivel artístico de la agrupación que además cumplió este año el papel de representación que le corresponde en varios actos del Estado y festejos populares del bicentenario.
            Una mirada a las grandes líneas históricas del desarrollo y de la recepción de la música sinfónica permite ver con claridad el error de concepto en la conducción institucional del anterior equipo Nun/ Goldman:
Las primeras agrupaciones instrumentales complejas de músicos profesionales nacieron en el siglo XVI en las cortes europeas, donde se desempeñaban al servicio del respectivo representante de la nobleza, encargándose del marco musical de actos y festejos de dicha corte.
La música resultó ser un elemento enriquecedor para obras teatrales. A mediados del siglo XVII estalló una producción de obras operísticas para un público conformado por ciudadanos prósperos de los centros culturales de la época.
A fines del siglo XVIII y durante el siglo XIX, la así llamada burguesía se apropió de manera creciente de aquel terreno que en tiempos feudales había existido para el deleite de unos pocos privilegiados. Se puede decir que la creación de obras musicales acompañó o anticipó esta “revolución cultural”. La admiración de la que goza por ejemplo una figura como Beethoven, está basada – entre otras razones – justamente en el hecho de que su obra refleja de manera tan abstracta como grandiosa la emancipación del individuo y ciudadano. La forma musical más emblemática de esta transformación social es la sinfonía.
La cultura sinfónica de las grandes orquestas - hoy plenamente democratizadas y con sus integrantes en empleo público estable - llegó en el siglo XX a la cima de representatividad de las sociedades y Estados nacionales, como así también a la cima de profesionalismo, de brillo artístico y de difusión.

En la Argentina, las convicciones de los gobernantes del año 1948 asentaron en el Decreto de Fundación de la Orquesta Sinfónica Nacional que la música interpretada por dicho conjunto tenía que resonar en los más remotos rincones del territorio nacional y ante todos los ciudadanos (además, ante los oídos del mundo entero, en digna representación del país).
La respuesta del público es siempre la misma: no importa si tocamos en salas de concierto o en la vía pública, en una fábrica recuperada en Ushuaia, un estadio en las afueras de San Miguel de Tucumán, la plaza central de la ciudad de Córdoba, un salón de club de barrio en Comodoro Rivadavia, ante los trabajadores de los altos hornos de Zapla o en el mismísimo Teatro Colón; ni siquiera tiene importancia si los oyentes tienen experiencia con el género o no. Presenciar en vivo una orquesta sinfónica en acción parece ser una experiencia inolvidable. La imagen es tan importante como la música. El espectador no puede dejar de percibir que la cosa tiene algo que ver con él y con los anhelos más íntimos que cualquier ser humano guarda en su alma. Se encuentra ante individuos visiblemente comprometidos que construyen conjuntamente, en paz y con respeto al prójimo, piedra por piedra (nota por nota), rebosantes de vitalidad pero con concentración y seriedad, un mundo rico de significados, lleno de pasiones y colores, coherente en sí mismo, con propósito, comienzo, desarrollo y fin. Cualquiera sale enriquecido de una experiencia semejante, no importa si puede o no dar palabras a su conmoción.
Ya no hace falta preguntar qué animosidad personal o qué grado de ignorancia llevó a las anteriores autoridades de Cultura a menguar sistemáticamente la presencia de la Orquesta Sinfónica Nacional en todos los posibles escenarios. Su error fundamental fue considerar que la cultura sinfónica no es un elemento grato o necesario para la sociedad argentina. Con ese concepto, a largo plazo hubieran provocado una paradoja política: el arte musical universal no hubiera desaparecido de la faz de la tierra, mal que le pese a los sentimientos de encono de un funcionario argentino. Solamente se concentraría nuevamente en los círculos de gran poder adquisitivo del planeta – concepto en el que también se encuadra la butaca a 200 U$D en nuestro Teatro Colón- , lejos de los trabajadores y de los ciudadanos de regiones marginadas por distancia geográfica. En resumen: una política progre que pretendía querer lo mejor para la gente nos estaba conduciendo directamente a la distribución de privilegios culturales típicos de siglos pasados.-
El cambio de rumbo llegó antes de haberse producido algún daño irreparable. En una Nación en la que se toma en serio el concepto de la equidad, todos y cada uno tienen que tener acceso al arte universal, y - ¿por qué no?, tratándose del gran repertorio de la música sinfónica y de un pueblo tan musical como los argentinos - en un ámbito arquitectónico adecuado.
La construcción de una modernísima sala de conciertos dentro del Centro Cultural del Bicentenario en el antiguo Palacio de Correos está en sintonía con las necesidades culturales de la sociedad argentina y no cabe duda de que su equipamiento con la mejor tecnología electrónica y la transmisión de los conciertos vía medios de comunicación es hoy la principal manera y mejor garantía de llegar realmente a todos los hogares.
Todo indica que el actual Gobierno está llevando a cabo el proyecto con decisión y eficiencia.
El mismo Gobierno afirmó que la mencionada sala, la “Ballena Azul”, será la sede de la Orquesta Sinfónica Nacional. Ahí nos presentaremos al publico nacional e internacional en franca competencia con las agrupaciones más prestigiosas del mundo que – sin duda – van a querer incorporar este nuevo espacio en sus itinerarios de giras internacionales.

Ya que este sitio del Internet es un órgano gremial, no debe faltar una observación tan típicamente gremial como acertada: mantener un organismo artístico a la altura de los requerimientos, atraer los mejores instrumentistas argentinos (o frenar su migración) es – entre otras cosas – cuestión de una inteligente política salarial.